Cuando se trata de ofrecer herramientas alimentarias altamente duraderas y reutilizables, creemos que la silicona de alta calidad es uno de los mejores candidatos.
A diferencia del plástico:
No es tóxica: No contiene toxinas dañinas como el bisfenol A (BPA), bisfenol S (BPS), ftalatos o microplásticos, razón por la cual se considera segura y se usa ampliamente en utensilios de cocina, articulos para bebes y suministros médicos.
Es más duradera: Al soportar temperaturas altas y bajas sin derretirse, agrietarse o degradarse, facilitando su uso en la cocina y de acabar en la naturaleza, al cabo de unas décadas se descompondrá en pequeñas partículas inocuas para el medio ambiente. Al ser inerte, si se incinera en plantas de tratamiento de residuos no libera gases tóxicos peligrosos, solo sílice, dióxido de carbono y vapor de agua. Al ser más resistente que el plástico, se puede reutilizar fácilmente lo que permite actuar de manera más sostenible.
Es ecológico: Es más amigable con el océano, ya que se deriva del sílice, una sustancia natural de la arena, considerándose más amigable con el océano que los plásticos.
Es flexible: Se puede doblar, permitiendo guardarla en tu cocina más fácilmente.
Es menos dañino: Es mas amigable con las encías y dientes de tu bebe.
Aunque la silicona tiene varios beneficios sobre el plástico, es importante denotar que no es el material más ecológico del mercado. La producción de silicona utiliza hidrocarburos derivados del petróleo, que no es sostenible. Así mismo, es difícil de reciclar.